Taller de verano, 2ª parte


Una vez en alta mar , 
nos encargamos de que cada navío tuviese garantizado su SOL particular e intransferible...



y porqué no, quien dice sol, dice estrella de mar, por aquello de llevarse a casa el olor a mar..

Cuando empezaron a resplandecer los soles muchos optaron por ponerles unas gafas de sol, otros incluso pecas!

Las estrellas no corrieron peor suerte y, como se dejan ver poco por nuestros mares, después de mostrar algún ejemplo natural de referencia dimos rienda suelta a que cada uno decidiera cómo sería su aspecto final...


..roqueras, forzudas, alunaradas. Totalmente personalizadas eso si, con movimiento, sus brazos tenían que tener mucho movimiento!

Pasaban los días y cada vez se hacía más necesario tocar tierra.
Una mañana nos levantamos embriagados por un inténso aroma floral...margaritas!
Era una isla!, desembarcamos y la bautizamos con el nombre de "Santa Margarita"

 Emocionados la recorrimos de punta a punta.
Recogimos muestras de todos sus tesoros naturales, piedras, hojas y ramas inundaban sus praderas.


Seleccionamos y procedimos a dejar nuestra particular huella en tan hermoso paraje.
Experimentamos y jugamos a extraer la silueta de nuestros tesoros, unos desde su naturaleza otros usados como medio para crear formas y nombres, nuestra impronta.

Al caer la tarde, descansamos exhaustos mientras retratamos la más bella puesta de sol.

Comentarios